Aparecen en el horizonte las microapuestas deportivas, aunque pendientes de avances tecnológicos

(Las microapuestas es una cuestión de tiempo para su difusión / Foto Next League)

Este tema aparece como tal en un artículo de una empresa tecnológica dedicada al deporte en los EEUU, llamada Next League. Antes de nada, indiquemos qué son las microapuestas. Hablamos de apuestas que pueden realizarse en el transcurso de un encuentro deportivo. Por lo tanto, no dependen de los resultados finales. Puede apostarse, por ejemplo, si el jugador que va a lanzar un penalti acertará o no. Este anuncio de las microapuestas (porque estamos seguros de que terminarán implantándose a pesar de que, como veremos, hay dificultades) es un producto más dentro del bum que viven las apuestas en el deporte.

El hecho de que surja esta modalidad no es gratuito. En el citado artículo se señala que JP Morgan estima que en los EEUU se van a gastar de aquí al 2025 un total de 9.000 millones de dólares en las apuestas deportivas, de los que unos 7.000 serán otras modalidades de apuestas en vivo y las microapuestas. Los promotores de estas últimas consideran que «tendrán una presencia enorme y que provocarán cambios en el mundo del deporte».

Los tres desafíos tecnológicos

Describimos los tres desafíos que, desde el punto de vista tecnológico, tiene la implantación de estas microapuestas. Pero antes, debemos aclarar que la base de este sistema es la distribución de vídeos que sirvan de referencia a los apostadores para proceder. Es decir, la casa de apuestas cuenta con una serie de imágenes definitorias (vídeos) para que, quien lo quiera, basándose en ellas, pueda realizar su microapuesta. Pero describamos ya los tres desafíos:

La velocidad. La velocidad es el primer hándicap para la implementación del sistema, lo cual no quiere decir (ni mucho menos) que no haya soluciones ni capacidad tecnológica para superarlo. Es cuestión de llevar a cabo un propósito de mejora de la velocidad de la entrega de los vídeos a los apostadores en tiempo real. de «manera que les ayude a comprender lo que está sucediendo en el evento». Hay que contar con que los apostadores deben tener tiempo para, ver el vídeo y apostar sobre una situación que, en el juego real (como un penalti en el fútbol) se dilucida con premura.

Resolución del resultado: este escollo no es menor y depende también de la velocidad. La persona que apuesta tiene que tener rápidamente la constatación de que ha acertado o no, lo que eso le supone y cómo tiene que lograr su premio.

(Los datos en tiempo real, determinantes para las microapuestas / Foto Next League)

Automatismos Este tercer desafío es de configuración general de la tecnología a desarrollar para que tengan lugar estas microapuestas. Efectivamente, todo el proceso de captación de vídeos, edición, distribución, realización de la apuesta y resolución de la misma, no es apto para humanos solamente. Se trata más bien de un diseño y un desarrollo basados en inteligencia artificial y aprendizaje de la máquina o machine learning.

Ingresos

A día de hoy, este tipo de estructuras funcionan ya para lanzamientos de vídeos en tiempo real en las redes sociales, por ejemplo, por lo que, bastaría la adaptación de procesos parecidos al mundo de las apuestas. Obviamente, es fácil decirlo así sin más, y bastante más difícil concretarlo y hacerlo realidad. Todo podría ir más o menos rápido en función de lo que suponga en cuanto a la consecución de ingresos para varios de los actores que intervendrían. Y no nos referimos solo a quien logre ganar una apuesta.

Los clubes pueden estar muy interesados en la implementación de estos sistemas. No es algo sencillo, entre otras cosas porque los datos pertenecen a los jugadores y, como ya hemos publicado en DT, se ha abierto un debate importante para aclarar este asunto. Veremos qué pasa en los próximos años. El hecho es que está ya en el horizonte y no muy lejano.

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