¿Espectáculo versus tecnología en el fútbol?

Los jugadores del Girona celebran su ascenso a la Primera División española / Foto LaLiga

Existe al parecer un debate más o menos presente que enfrenta en el fútbol al espectáculo con la tecnología. A mi particularmente no me lo parece. Básicamente porque considero que el fútbol, como cualquier otro deporte, asume progresivamente las innovaciones de la era digital como ocurre también en otros apartados de la sociedad. No pasa nada más. Ante ese proceso permanente poco hay que manifestar, y menos merece la pena oponerse, por una sencilla razón: los avances tecnológicos nos ayudan a mejorar. El sentido de la utilidad representa uno de los principales atributos de la evolución humana.

A nadie se le escapa que, en el mundo actual, la introducción de la tecnología provoca a veces consecuencias desgraciadas. En ocasiones, algunas personas no tienen más remedio que dejar de trabajar porque una máquina las sustituye. Pero ante ese sacrificio, la sociedad en su sentido más amplio está obligada a buscar alternativas para aquellos profesionales cuya función sea sustituida por la tecnología. Ha sido así siempre. Siempre ha habido trabajos que han desaparecido o se han reconducido tras la aparición de algún invento. No es nada nuevo.

Defender las esencias

Suele ocurrir que muchas personas se aferran a lo de siempre, fundamentalmente porque les da estabilidad y definición. El cambio como actitud constante en la vida no tiene demasiados correligionarios. Esa fórmula es sin duda más agitada y nos sitúa a todos en un habitual abandono de la zona de confort. Quizás esa sensación de fragilidad y de abandono de lo conseguido, anima a algunas personas a considerar que el fútbol con la tecnología no va a ser lo que era. En concreto, localicé recientemente un artículo titulado (escrito en inglés) «Por qué el fútbol necesita mejores árbitros y no más tecnología», que ha sido el que en cierta medida me ha animado a escribir el mío.

Un especialista sigue las evoluciones de un partido para sacar estadísticas

La tecnología, a día de hoy, aporta nuevas capacidades a las personas o les amplifica las que tienen. Tampoco es algo nuevo. Antes de que existieran los vehículos a motor, había desplazamientos, pero los vehículos finalmente son más cómodos y más rápidos que moverse en burro. Desde esa perspectiva, un árbitro realiza mejor su trabajo cuando cuenta con herramientas que le apoyan. Por ejemplo, le vibra el reloj para aclararle si el balón entró o no en la portería en esas ocasiones en las que el ojo humano no ve claro si el esférico superó la línea de la portería. Ese aumento de la capacidad de discernir incrementa la eficacia del arbitraje.

Justicia

La reciente confirmación de que la FIFA va a usar en el Mundial de Qatar la tecnología semiautomática del fuera de juego, añade más capacidades al arbitraje. No tengo la menor duda sobre eso. ¿Pero disminuirá el espectáculo? La duda puede entenderse pues es lícito inferir que, ante más certidumbre en situaciones de fuera de juego (las imágenes y la inteligencia artificial parecen inapelables) la polémica no tendrá sentido. La pregunta subsiguiente, no obstante, sería: ¿el espectáculo es sinónimo de la polémica en el fútbol? Mi perspectiva es que la polémica, a la hora de la verdad, anima más a la violencia.

Considero que el espectáculo se fragua cuando las jugadas bien trenzadas acaban en gol; o cuando el portero realiza una parada soberbia, o cuando los equipos mantienen un pulso de buenas jugadas y réplicas aún mejores… Si la duda de un penalti mal pitado se puede solventar con la tecnología creo que ganaremos en limpieza, en justicia y en deportividad, siempre que estemos todos concienciados de que el fútbol es ante todo un deporte por mucho negocio que genere. Dicho esto, comparto el enfoque de FIFA de que la tecnología nos puede ayudar a disminuir los errores humanos y por tanto podemos aspirar (no digo que se consiga plenamente) a una mayor equidad.

Imagen de los terribles altercados del partido Queraltó-Atlas en México / Foto Twitter

La experiencia del VAR

No me considero un conocedor del VAR. Sobre él quiero expresar aquí, sobre todo, que, más que nada, ha sido bastante polémico. No hay duda al respecto. Lo que si me permito, sin embargo, es lanzar otra pregunta: una vez usado el VAR, ¿se consideraría mejor retirarlo? Y no me pronunciaré. Solo me gustaría analizar que, efectivamente, hay cuestiones que no están bien pulidas. Por ejemplo, el que se retrase tanto el juego hasta que se aclara la jugada. La conclusión que se puede extraer es que el VAR y el procedimiento establecido para su uso, es poco eficiente. Por esa razón, es por la que la tecnología del fuera de juego pretende mejorar el margen de tiempo para señalar la infracción.

Realmente la tecnología es mucho de «prueba-error» hasta que se alcanza la máxima optimización posible. Así es como entiendo que hay que considerar la entrada de la tecnología del fuera de juego en tanto que perfeccionamiento del VAR. Soy consciente de que los tecnólogos de FIFA, con pies de plomo, han realizado prueba tras prueba de la herramienta hasta llegar a la conclusión de que está preparada para su uso oficial, nada más y nada menos que en todo un Mundial, en el que se implementarán, además, otra serie de herramientas estadísticas en tiempo real muy interesantes.

Un futbolista muestra su oposición a la violencia / Foto Twitter

A más tecnología, más espectáculo

Algo he esbozado sobre esta idea más arriba. Pero me reitero. En la medida que la tecnología ayude a evitar las jugadas polémicas, el fútbol ganará en limpieza y justicia. Eso permitirá centrarse en lo exclusivamente deportivo, en la belleza del juego. Repito esta reflexión para añadir otra vertiente. No podemos obviar que la aplicación de la tecnología ayuda a los deportistas a mejorar, a incrementar su rendimiento y, también, a disminuir sus lesiones. Todo ello contribuye a que los atletas sean más veloces, más resistentes con una visión estratégica más plena… Y no nos olvidemos de hasta qué punto los entrenadores incrementan sus posibilidades para elegir a los mejores, gracias a la analítica de datos, y siempre que el presupuesto disponible lo permita, claro. Esa variedad de posibilidades ayuda a acrecentar el espectáculo.

El entrenador del Bayer Munich, Julian Nagelsmann, por añadir aquí un detalle curioso, es partidario de que los jugadores (algunos) lleven audífonos mientras juegan para que los entrenadores se puedan poner en contacto con ellos. Opina que esa forma sería mucho más vistosa para el juego, ya que los movimientos tácticos se podrían aplicar con mucha más precisión. Fundamentalmente lo que viene a suponer esta propuesta es abandonar los gritos de los entrenadores desde la banda.

Once contra once

Es una frase recurrente. El fútbol es un juego de once contra once. Esta frase, desde mi punto de vista señala, una vez sobre el terreno de juego, la igualdad de fuerzas entre unos jugadores que ponen su empeño en ganar a los adversarios, y viceversa. En esta afirmación, yo incluiría también la pureza de este deporte. Si la tecnología, como creo, contribuye a preservar esta esencia, desde luego habremos ganado todos porque se evitarán situaciones dudosas que provocan muchas veces altercados indeseables. Una conclusión que me asalta al final del artículo es que la actual coyuntura de incremento de la tecnología en el fútbol, nos obliga a examinar con toda la amplitud posible qué entendemos por espectáculo.

Echar el freno es imposible. Que nadie piense que puede haber un momento en el que se puedan descartar los avances tecnológicos alcanzados. Más al contrario, se continuará en una línea ascendente de más innovaciones. Por eso está aquí DT- Deporte Tecnológico, porque vemos con claridad que cada día que pasa la tecnología tendrá más presencia en el deporte. Eso provocará cambios de mucho tipo. Hay que estar concienciados de ello, aunque entendemos que nunca irán en contra de la espectacularidad, sino todo lo contrario.

Benito Castro

Periodista, MBA, runner y apasionado de la transformación digital.

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