Estadios con wifi que conocen a los asistentes

Sofi Stadium (California) es probablemente el estadio más moderno del mundo /Foto Wikipedia

Los entornos en los que se celebran las competiciones deportivas tienen una importancia vital para los clubes dado que, al fin y al cabo, implican el deber de atender adecuadamente a los aficionados. En nuestra era digital hablamos de mejorar la experiencia de los usuarios. Pero sin dejar de pensar que, además de la atención, el servicio de wifi y otras comunicaciones se traducen en datos que pueden generar retornos económicos para las entidades deportivas. Este esquema es habitual en los estadios de los deportes más seguidos y, por lo tanto, con más recursos. Los detalles de este artículo, los hemos descubierto en el informe From Connectivity to Actionable Insights, promovido por Sports Innovation Lab.

En los estadios se reproducen una y otra vez escenas de los aficionados con sus móviles, que usan en muchos momentos durante el transcurso del evento deportivo. Sus interacciones generan mucha información. También se originan muchos datos de los sistemas de gestión de las propias entidades, por ejemplo, en los controles de entrada o procedentes de las aplicaciones de los propios clubes… Todo este cúmulo de detalles se puede gestionar adecuadamente o puede pasar sin pena de ni gloria. Aquí está el quid de la cuestión.

Estar conectados, la norma

Para los aficionados, en tanto ciudadanos de nuestro tiempo, el hecho de estar conectado de forma permanente es un síntoma de normalidad. Lo raro, casi, es lo contrario. Desde esa óptica, los clubes trabajan denodadamente por ofrecer una infraestructura de wifi lo suficientemente solvente y robusta para que dé buen servicio. Y hasta ahí muy probablemente llega la cosa. El hecho de analizar el volumen de datos creado durante los partidos puede quedar en una aspiración o en una tarea ni definida ni, por supuesto, ejecutada adecuadamente. Además, existe una circunstancia que no es menor: las compañías telefónicas son las que acumulan los datos, y ahí se quedan.

Resulta obvio que el propósito de tener una infraestructura de comunicaciones estable y generando un buen servicio, exige presupuesto y recursos. No resulta extraño encontrar redes en los estadios que alcanzan algunos picos de consumo que ponen en entredicho la velocidad de las conexiones y por consiguiente el servicio en sí. Esto ocurre cuando, todavía, los propósitos con respecto al 5G se han difundido, pero no se han alcanzado, salvo en los que en DT nos gusta denominar ‘estadios inteligentes‘.

¿Qué hacer con los datos?

El ideal de infraestructura de wifi, desde el punto de vista de la entidad deportiva, es aquella que rastrea a las personas que se conectan. De esa manera logran conocer a qué web o app se conectan, con quien interactúan, durante cuánto tiempo… La infraestructura de comunicaciones ha de incluir una capa de análisis que permita realizar ofertas a los aficionados conectados en tiempo real. Este enfoque, entendemos, debe contar con algunos permisos, otorgados por los asistentes al estadio en algún momento.

Otras fuentes de recopilación de datos son las cámaras, sensores, dispositivos con software de internet de las cosas… Con este cúmulo de detalles, la organización obtiene detalles sobre el flujo de entradas, demanda en los puntos de venta… Estos detalles suman en la dirección de un mayor y mejor conocimiento de los asistentes. En el informe, se interrogan así:» La pregunta ya no es quiénes son tus fans, sino en cambio, qué están haciendo tus fans y por qué lo están haciendo«


También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.