Funcionó el sistema semiautomático del fuera de juego en el Mundial y nos alegramos

(Imagen en la que se detecta el fuera de jugo / Foto lograda en Twitter)

Para nosotros, en DT-Deporte Tecnológico era uno de los mayores atractivos en el arranque del Mundial, saber cómo podía funcionar el sistema semiautomático de fuera de juego, del que venimos hablando en este medio desde que se estaba probando. No tardó mucho en ponerse a prueba con la anulación del gol de Enner Valencia. A priori parecía que la tecnología había incurrido en un enorme error, puesto que había un jugador catarí por delante de los jugadores ecuatorianos, pero no así el guardameta de la selección anfitriona, Al Sheeb. La norma 11 de la FIFA lo deja claro: “un jugador está en posición de fuera si en el momento que el balón es tocado por un jugador, un compañero está más cerca de la línea de meta adversaria que el penúltimo defensor o el balón”.

¿Por qué funcionó?

Funcionó efectivamente porque anular el gol estaba acorde con la normativa. Eso de entrada. Pero desde el punto de vista tecnológico se cumplieron dos de los preceptos que se habían pregonado desde FIFA: ser más certeros a la hora de pitar la infracción y más rápidos. Así que, por una parte, la tecnología señaló un fuera de juego en el que el jugador ecuatoriano había incurrido por apenas unos centímetros, algo que se escapa al ojo humano. Por otra parte, delimitar la anomalía se hizo de manera bastante rápida. Aproximadamente en unos 20 segundos calculamos, cuando la media del VAR anterior, a la hora de concretar un fuera de juego, es de unos 70 segundos.

Modificación del protocolo

Un aspecto determinante de este sistema es el protocolo de acción. Ha cambiado con respecto a lo que teníamos hasta ahora con el VAR anterior. El colegiado del encuentro, el italiano Daniele Orsato, recibió por el auricular una indicación desde la sala del VAR. E inmediatamente anuló el gol. No tuvo que ver la juagada en la pantalla, se fio de lo que le comunicaban. En esta ocasión no tuvo que existir una queja previa por parte de ningún jugador, sino que fue una acción proactiva. De hecho, FIFA ha indicado a los colegiados que el funcionamiento, en lo que al fuera de juego se refiere, puede implicar el que sean corregidos a la luz de lo que indique el sistema semiautomático. La decisión final es del árbitro, pero ¿quién se va a oponer a un fuera de juego que señale la máquina? Nadie en su sano jicio.

Precisiones

A nuestro modo de ver hubo un fallo, aunque expresamos nuestras reservas. Nos explicamos. FIFA anunció que las imágenes que iban a mostrar el fuera de juego, en animación 3D, se mostrarían en las pantallas del estadio y, además, a través de la televisión para los telespectadores. Que sepamos, no se vieron las imágenes en el estadio, o al menos en España TVE, la cadena que retransmitió el partido, no enfocó ese momento. Pero tampoco, mostró la citada televisión las imágenes en 3D, que incluyen la línea que se traza para aclarar la situación anómala.

Nuestra visión

Consideramos, al margen de las precisiones apuntadas, que el sistema semiautomático del fuera de juego funcionó. Pensamos que es algo positivo. Detectar un fuera de juego por centímetros, es lícito. No le quita espectacularidad al fútbol y es más justo. Es como, por establecer un ejemplo del mismo deporte, si la imagen congelada nos muestra que el balón ha sobrepasado la línea de la portería por apenas un centímetro, algo que el ojo humano a una determinada velocidad, no puede captar. ¿Sería injusto que ese gol se diera por no consumado? Entendemos que sí. Similar es lo del fuera de juego que la presente tecnología recién estrenada, va a mantener a raya, y nunca viene más a cuenta la expresión. Por último, estaría bien que las imágenes en 3D se mostraran. El sistema ganaría en transparencia y se aceptaría sin problemas por los aficionados.

Benito Castro

Periodista, MBA, runner y apasionado de la transformación digital.

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