Lanzada la carta que protege los derechos sobre sus datos de los y las futbolistas profesionales

Los jugadores de fútbol, hombres y mujeres, ya tienen un documento que protege los derechos de sus datos/ Foto AFE

El sindicato internacional de futbolistas profesionales FIFPro ha comunicado la aprobación de la Carta de Derechos sobre los Datos del Jugador/a, a la que hemos tenido acceso a través de la web de la AFE (la Asociación de Futbolistas Españoles). El propósito de este documento es proteger «la privacidad de los/as futbolistas profesionales» para que «les permita (además) beneficiarse de los derechos personales» que puedan obtenerse de la gestión de la información relacionada con su rendimiento futbolístico y salud personal. Este sustento legal para los jugadores de fútbol se ha adoptado de común acuerdo con la FIFA, tras dos años de trabajos conjuntos.

La gran explosión del uso de los datos de los jugadores profesionales en los últimos años mediante las innovaciones tecnológicas, ha sido la principal razón de la aparición de esta iniciativa, que ya cuenta con precedentes, especialmente en el fútbol femenino de los EEUU. Allí se determinó con claridad que las futbolistas son las dueñas de sus datos. La Carta de los Derechos que ahora se ha lanzado es considerada un documento válido para adquirir acuerdos entre los distintos agentes de la industria del fútbol.

Paso obligado

La analítica de los datos de los futbolistas se ha convertido de unos años a esta parte en algo esencial para el fútbol. Los fichajes se realizan fundamentalmente a la luz de lo que dicen los datos, cribados mediante algoritmos sofisticados. En el fútbol profesional nadie se atreve ya a contratar a un determinado jugador sin saber qué aporta la información obtenida del estudio de sus datos. El tema se ha desarrollado hasta tal punto que, por ejemplo, el precio de un futbolista sube o baja en horas en función de lo que digan los datos en ese momento.

Lo que ha pasado hasta ahora en el sector deportivo (algo habitual en general en el entorno digital) es que las soluciones tecnológicas avanzan a mucha más velocidad que asuntos como la regulación de la propiedad y la explotación de los datos. El que en este momento se plantee el tema es algo lógico, un paso obligado. Por dos razones, por la privacidad de los propios profesionales y, por otro lado, porque sobre la base de los datos se construye un enorme negocio en el que participan, no solo los jugadores y los clubes, si no también otros agentes como: los proveedores del software que facilita el análisis, las empresas de telecomunicaciones que ponen la infraestructura para las retransmisiones en las que se usan los datos de los jugadores, los videojuegos etc. Desde el punto de vista económico, no podemos olvidar que, hablar de datos, es hablar de dinero.

Las futbolistas de EEUU son «las dueñas de sus datos» / Foto NWSL
Gana la privacidad

El documento lanzado por FIFPro concreta que «la capacidad de (los datos) repercute en los/as jugadores/as de muchos modos; entre otros, mediante la supervisión de su rendimiento, las negociaciones contractuales, la tecnología in-game y la participación de los seguidores». La Carta de los Derechos lanzada pretende encontrar «soluciones pragmáticas para la protección, la recolección y el uso de los datos del jugador/a», asegura.  El eje clave de esta construcción se apoya prioritariamente en la legislación que defiende «la protección de datos y los derechos de privacidad», como el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea

«El 80% de los/as futbolistas profesionales entrevistados por FIFPRO afirmó que deseaba tener acceso a sus datos para mejorar su rendimiento sobre el campo de juego- asegura el sindicato-. Pero a los/as futbolistas les preocupa también cómo se recogen y se utilizan sus datos. En un sector complejo y en rápido avance, con frecuencia (los futbolistas) sienten incertidumbre acerca de sus derechos y cómo protegerlos. Consideran que falta información clara, práctica y aplicable».

Ocho derechos contemplados

En las declaraciones efectuadas en torno a esta iniciativa de corte legal, el director de Política Global y Relaciones Estratégicas de FIFPRO, Alexander Bielefeld, afirma que hay que «establecer estándares comunes para la industria, que deben implementarse en la práctica para ayudar a los jugadores a gestionar y ejercer sus derechos, reducir al mínimo el conflicto y establecer una base justa y sostenible para este ámbito emergente de nuestro deporte a nivel nacional e internacional.” La Carta de los Derechos establece que los profesionales deben tener:

  • Derecho a ser informados
  • Derecho de acceso
  • Derecho de revocación
  • Derecho a restringir el procesamiento
  • Derecho a la portabilidad de los datos
  • Derecho de rectificación
  • Derecho de denuncia
  • Derecho a la corrección.
¿Qué parte de la rentabilidad de sus datos se llevarán las estrellas del fútbol / Foto LaLiga

Por su parte, el director de Tecnología de la FIFA, Johannes Holzmueller, afirma haber trabajado «estrecha y productivamente con FIFPRO, con el objetivo de establecer un marco común que revele intereses comunes para integrar la innovación y la tecnología en el fútbol profesional, comenzando con una perspectiva centrada en el jugador/a. La Carta de Derechos sobre los Datos del Jugador/a es el resultado de esos debates, y marca un importante punto de partida para asegurar que todos puedan beneficiarse de un modo adecuado y seguro de la tecnología más novedosa”, finaliza.

La visión de DT

Era una cuestión de tiempo. Dos han sido los años que han tardado el sindicato FIFPro y la FIFA en alcanzar un documento conjunto respecto al uso y la explotación de los datos de los futbolistas, hombres y mujeres. La Carta de Derechos sobre los Datos del Jugador/a supone un primer paso al que deberán seguir otros más. El que la base de esta iniciativa sea la protección, como personas, de los derechos de los futbolistas, influye sobremanera en el resto de connotaciones que, a buen seguro, se tendrán que poner sobre la mesa.

El siguiente asunto a dilucidar está en la relación jugador-club, dado que son los clubes los que, en primera instancia, usan los datos de sus futbolistas, bien por temas de salud o de rendimiento futbolístico y económico. Los siguientes pasos tienen que ver con el papel que jugarán en este entramado, proveedores de las soluciones tecnológicas, medios de comunicación, empresas que retransmiten partidos… En este nivel es donde hay una mayor parte que tiene que ver con el puro negocio. El representante de FIFA, según reflejamos en nuestro artículo, aspira a que todas las partes implicadas se beneficien de «un modo adecuado y seguro».

Nos situamos por tanto frente a una tarta, la de los datos. ¿Qué porción- mayor o menor- deberá coger cada parte? Por supuesto, según lo acordado hasta ahora, los primeros son los jugadores. ¿Quiénes irán después? Se nos antoja que los clubes, que deberán incluir en los contratos cláusulas muy claras al respecto. ¿Y después? En este paso, es donde consideramos, habrá más lío, dado que hay más intereses en liza… Desligar, en este nivel, qué pertenece a cada cual, será una cuestión a negociar, y mucho. Muy probablemente, ‘a cara de perro’.

Benito Castro

Periodista, MBA, runner y apasionado de la transformación digital.

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