«Lo que el ojo no ve, lo detecta la tecnología del pie»

Paz Alarcón y Miguel Martínez en la consulta./ Foto DT

Miguel Martínez, junto con Paz Alarcón, desarrolla su trabajo en Sevilla y Antequera (Málaga) en sendas consultas de podología que cuentan con un alto nivel tecnológico. En su enfoque de la podología deportiva, destaca el uso de distintas herramientas que justifican la afirmación: «lo que el ojo no ve, lo detecta la tecnología del pie«. Cada caso requiere un enfoque u otro, pero en lo que se refiere al tratamiento del deportista, existe una especie de protocolo que intentamos desmenuzar. Es la primera vez que en DT ofrecemos un artículo detallado sobre los pasos para un tratamiento, cuya base es claramente digital.

Primer paso: la exploración física

Miguel Martínez nos señala el primer paso apuntando a la camilla de su consulta. En ella realiza la exploración física del deportista, examinando su movilidad articular y muscular. Podría considerarse un peldaño inicial por parte del profesional. En la misma camilla, se profundiza más en la lesión mediante una ecografía. Si fuera necesario, se solicitaría analítica de sangre, resonancia magnética o radiografía.

Segundo paso: estática y dinámica

Miguel Martínez, hasta donde llega la tecnología, no puede llegar el ojo humano a la hora de diagnosticar.

Tras la revisión primera en la camilla, se pasa a la llamada plataforma baropodométrica, un sistema de sensores que obtiene una serie de datos que posteriormente se visualizan en un monitor gracias a un software. En este apartado se realiza un test para valorar los rangos musculares y de movimiento del paciente. Este estudio del pie se efectúa en un pasillo para observar la dinámica (andando) y la posición estática. Hace unos diez años aproximadamente, esta parte del diagnóstico (el andar) se efectuaba de manera ocular. Ahora se graba con un vídeo a cámara lenta.

Aportación de cada tecnología

En las exploraciones efectuadas, desde la camilla al pasillo, se involucran tecnologías, como hemos señalado y ahora ampliamos. La plataforma baropodométrica tiene sensores de presión que sirven para ofrecer imágenes como: centros de máxima presión de los pies; la estabilidad y los centros de gravedad del cuerpo. Eso en la parte estática. En la dinámica se estudia la evaluación del centro de gravedad en movimiento.

Otra tecnología que se usa en la clínica de Miguel Martínez y Paz Alarcón es el escáner en 3D, del que se saca el diseño del pie en tres dimensiones, con detalles sobre la altura del arco o las presiones. Con los resultados que ofrece se fabrican las plantillas. En paralelo, la huella para la elaboración de la plantilla se puede realizar también a través de la huella en la espuma fenólica. Un sistema tradicional bastante eficaz.

Lo que nos depara el futuro en cuanto al uso de la tecnología en la podología deportiva.

El vídeo a cámara lenta. Con este utensilio, y gracias a un software, se pueden hacer mediciones como, por ejemplo, la angulación de la pierna con relación al pie. Es especialmente determinante para analizar la carrera del deportista en la cinta. La ecografía, comenta Miguel Martínez, «ha aportado mucha seguridad en el diagnóstico diferencial». Ello permite describir «una amplia variedad de lesiones». Antes del uso de este aparato, «se apuntaba la existencia de muchas falsas fascitis debido a un mal diagnóstico».

Mejoras de futuro

En la visión de futuro de Miguel Martínez, aparecen algunos aspectos relevantes. Por ejemplo, terminar de desarrollar las plantillas en 3D, que aunque hay ya, no terminan de lograr el efecto deseado bajo su punto de vista. Y tambié4n es interesante el desarrollo de un software que determine qué posibles lesiones pueden haber. Este sistema se logra con big data unida a inteligencia artificial y machine learning.

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